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El FMI urge a China a recortar a la mitad sus subsidios industriales

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha intensificado sus recomendaciones sobre la política económica de China al instar a la segunda economía mundial a reducir significativamente sus subsidios industriales. Según el más reciente informe de la consulta del Artículo IV, el organismo multilateral propone que Pekín disminuya del entorno del 4 % del PIB al 2 % en el mediano plazo el gasto público destinado a apoyos directos, beneficios fiscales, créditos preferenciales y acceso subvencionado a suelo para sectores estratégicos.

El informe del FMI, publicado en febrero de 2026, subraya que las actuales políticas industriales —amplias y prolongadas— han generado distorsiones internas y tensiones comerciales internacionales, además de contribuir a una asignación subóptima de recursos y a un gasto fiscal elevado. La institución considera que concentrar los apoyos en fallos de mercado específicos y temporales, en lugar de mantener subsidios generalizados, mejoraría la eficiencia productiva y fortalecería la competitividad global de China.

El llamado del FMI se produce en un contexto en el que la economía china creció aproximadamente un 5 % en 2025, impulsada en gran medida por el empuje de las exportaciones, mientras que la demanda interna privada se mantiene débil y presiones deflacionarias sitúan la inflación general en torno al 0 %. Esta combinación ha llevado al organismo a enfatizar la necesidad de reequilibrar el modelo de crecimiento chino hacia un mayor dinamismo de la demanda doméstica.

Implicaciones macroeconómicas y comerciales

Los subsidios industriales en China no son un fenómeno nuevo: forman parte de una estrategia de desarrollo orientada a fomentar sectores tecnológicos y manufactureros de alto valor añadido. Sin embargo, su magnitud ha despertado preocupación en el exterior, puesto que la amplia intervención estatal en la economía puede distorsionar los precios relativos y favorecer la sobrecapacidad, afectando a productores de terceros países y tensando las relaciones comerciales.

La recomendación de reducir los subsidios no solo responde a factores internos de eficiencia, sino también a preocupaciones por desbordamientos internacionales. El FMI estima que el modelo actual ha contribuido a un superávit comercial persistente de China y a un crecimiento dependiente de las exportaciones, un factor que ha acentuado las fricciones comerciales con mercados avanzados.

Un giro hacia el consumo y la reformulación del modelo de crecimiento

Además de la crítica a los subsidios, el FMI ha abogado por un cambio estructural en el modelo económico chino, promoviendo una transición hacia un crecimiento sostenido por el consumo interno y la inversión en capital humano y bienestar social. Políticas tales como reforzar la protección social, reformar el sistema fiscal o fortalecer la confianza del consumidor figuran entre las recomendaciones posteriores al análisis de los desequilibrios actuales.

Para Pekín, equilibrar la ambición tecnológica con las presiones fiscales y externas será un desafío clave en los próximos años. Las autoridades chinas han señalado en comunicaciones oficiales que consideran las estimaciones del FMI sobre el impacto de sus políticas industriales como excesivas y simplificadas, defendiendo que los apoyos estatales se aplican de manera transparente y equitativa a empresas estatales, privadas y extranjeras por igual.

Presiones internacionales y espíritu de reforma

El llamado del FMI coincide con una creciente atención global sobre las políticas industriales y los subsidios en economías avanzadas y emergentes por igual; países y bloques regionales debaten cómo equilibrar competitividad con condiciones de competencia equitativas. En este sentido, la recomendación de Pekín de reducir subsidios se inserta en un contexto más amplio de reformas estructurales a nivel mundial.

A medida que China navega las complejidades de su proceso de desarrollo —entre la modernización industrial, la necesidad de estimular la demanda interna y las expectativas del comercio global—, la respuesta del régimen a las recomendaciones del FMI podría marcar un hito en la evolución de su modelo económico en la próxima década.

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